Dejo aquí otro impactante testimonio extraído de Forocoches. Una chica habla sobre su experiencia Orgasmus Erasmus, no se lo pierdan. Como era un poco fuerte he sustituido la palabra "follar" por "jugar al parchís". También he corregido faltas ortográficas y he añadido signos de puntuación.
Pues sobre jugar al parchís con otros yo pienso que "ojos que no ven, corazón que no siente". El amor puede continuar aun estando de Erasmus y jugando al parchís contínuamente con otras personas. Si tuviese aquí a mi novio jugaría al parchís con él, pero como no está...¿Qué daño le hace a mi novio que yo juegue al parchís con otras personas?? Vamos a ver, yo le querré igual, y tendré las mismas ganas de jugar con él cuando lo vea. Personalmente no pasaba el día pensando en jugar al parchís ni conocer tíos, pero si lo haces tampoco pasa nada. No me parece tan malo si lo pienso con lógica, aunque entiendo que haya gente que piense lo contrario.
Es lamentable que, de todo el artículo, sólo la fotografía sea ficción. Voy a echar una partidita...
Ayer fue una de esas tardes en las que no sabes que hacer y, de pronto, piensas: "¿Por qué no voy al cine?" "Hace siglos que no lo piso" Entré en Internet, ese lugar donde antes abundaban las películas, y eché un ojo a la cartelera. Al principio poco llamó mi atención, simplemente una de Bruce Willis (La fría luz del día). Soy de esos que van al cine buscando persecuciones, efectos especiales y un guión que no insulte demasiado al público. En definitiva, entretenimiento. El viejo Bruce suele ser una buena opción. Aún así bajé un poco la mirada y...TITANIC. Siempre que escucho esas siete letras siento un escalofrío, lo reconozco.
Supongo que James Cameron no es, ni de lejos, el mejor director de la historia. Aún así le admiro enormemente, sus películas poseen espíritu. Por lo que he leído, Titanic se convirtió en su obsesión durante años. En palabras del canadiense, es "su bebé". No se conformó con dirigirla de forma magistral, también escribió el guión (brillante en mi opinión) y rodó este documental,con el que pude deleitarme en los salvajes IMAX de Barcelona. Cuando alguien disfruta y siente lo que hace se nota inmensamente en el resultado. Juraría que James gozó como un jabato, casi tanto como yo en la butaca. El film posee una magia muy especial, cada fotograma late y hace latir. Quizás ayude el hecho de estar basada en hechos reales que superan cualquier ficción. Ya pasan cien años (15-04-1912) de aquella espeluznante catástrofe.
Cameron sumergido en el rodaje.
A pesar de haberla visto tres o cuatro veces, siempre en TV, no pude resistirme. El pasaje costó casi 10 € (Sí, sí, no se pellizque). Lo llamo pasaje porque, una vez apagadas las luces y arrancado el proyector, te conviertes en un pasajero más del lujoso buque. Pocas películas han conseguido hacerme cruzar la pantalla como esta. Para los más curiosos añadiré que por 30 € podría haberme subido en el verdadero (3º clase, claro). He de decir que el precio hizo tambalear mis piernas por dos razones: ya la había visto y el 3D está sobrevalorado (para mi gusto). Gracias a Dios, en sólo quince minutos, olvidé completamente la estafa. Es más, me alegré de haber soltado la gallina. Han pasado quince años y la película sigue más viva que nunca, todo un clásico. La sala estaba completamente llena pero la atención y el silencio eran tales que parecía vacía. Amo el cine.
Tres horas sin desperdicio. Buenos diálogos, buena puesta en escena, buenas interpretaciones y sobresaliente banda sonora. El argumento me invade con tanta rapidez y facilidad como aquellas frías aguas al transatlántico. Las imágenes son demoledoras. Retrato perfecto de la sociedad clasista y cómo no, del amor. Si, AMOR, en estado puro. Todos hemos sido Jack o Rose en algún momento de nuestras vidas, mal que nos pese. Ambos valoraban al otro más que a sí mismos. Juntos hasta el mismísimo final. Impresionante.
No son pocos los que critican a muerte esta obra maestra. La denominan "pastelada" "romanticada" y sinónimos. Se ve que en este país hay mucho "machote", mucho hombre de azada en mano y bota llena de vino ¿Qué queréis que os diga? Lloré de nuevo con la muerte de DiCaprio, yo y media sala. Maldito DiCaprio. Ni el tío de mi izquierda, que al principio presumía de hombría, pudo disimular. Su querida novia le vio derrumbarse, atónita. Todos hemos reído y llorado por amor, qué coño. A mi no me vais a engañar, Stallones del tres al cuarto. Mil seiscientos muertos bien valen unas lágrimas. El amor mueve el mundo.
Gracias, James, por este regalo. Descansen en paz.
Semana Santa, bendita seas ¡¡Cómo ha costado coger las vacaciones!! Aunque sea matemáticamente imposible, parecían estar cada vez más lejos. Apunto estuve de quedarme sin oxígeno. Qué sensación tan extraordinaria la de salir del trabajo, escuchar cómo cantan los pajaritos y saber que no tendrás que volver en once días. Tuve ganas de arrancarme a bailar, abrazar las farolas y besar a todo el mundo, como en los musicales. Ni un tsunami hubiese arruinado el momento. Luego lo pensé mejor y me conformé con silbar un poco. En esta vida o guardas las apariencias o estás loco.
Hacía años que no valoraba tanto tener unos días libres. De hecho, siendo universitario, lo odiaba. En mi caso la verdadera fiesta residía entre semana. Clases, buenas amistades, cervecita a media tarde, chicas, discotequeo e independencia ¿Qué más pedir? ¡¡Eso sí que eran vacaciones!! Durante tres años mi única obligación fue hacerme la cama (y estudiar, que se me olvida). Vivir en una residencia universitaria, por no llamarla hotel para golfos, es incomparable. Sin ninguna duda fue la mejor etapa de mi vida. Los veranos se me hacían eternos...¿quién lo diría? Llamadme rarito pero no soporto las tardes de piscina y sofá. Ya tendré tiempo de sentarme a mirar obras cuando cumpla los 80.
La universidad terminó, casi dolió aprobar. Ese bonito espejismo no podía prolongarse eternamente (aunque a algunos poco les falta). Dentro de lo malo, un ángel apareció y me ofreció trabajo estable exactamente donde quería. Me río yo de los que no creen en la suerte. Dejé la residencia y me trasladé a un piso, por probar. Fue entonces cuando descubrí que la nevera se vacía, que el baño se ensucia, que no se puede tender con cielo nublado y que las facturas cuestan dineritos. Ya no chupo de la sopa boba, soy un "adulto" de 21 años. No sé si es bueno o malo, simplemente es lo que hay.
Ahora las vacaciones son sinónimo de regresar a mi hogar, dulce hogar. Ese lugar donde vuelves a ser niño y donde siempre se te recibe con el felpudo de "bienvenido". Esa puerta que nunca se cierra, esas sábanas recién planchadas, esas repisas con fotos de la comunión y esa tortilla que sabe como en ningún otro sitio. Un lugar que siempre te recuerda quién fuiste y que está orgulloso de quién eres. Si nunca me hubiese ido, no sabría valorarlo como lo hago hoy.
Estoy desconcertado. Puede que sea un loco, seguramente, pero cada vez lo tengo más claro...Yo nací en los 70. Sí, sí, como lo oyen. Ahora usted podrá dejarme por tonto con pesados argumentos del tipo "En tu DNI pone otra cosa", "No conoces ala pandilla" o "Sólo te has vestidoasípara carnavales". Evidentemente lleva razón, pero no me bajaré del burro tan fácil. Juraría que, al nacer, un tipo extraño de desmarañado pelo blanco me subió en su DeLorean para lanzarme directo a los noventa (con DeLorean no me refiero a esto). ¿Por qué iba a creer yo semejante insensatez? A continuación las pruebas.
Esto sí
Por un lado: los Rolling Stones, Aerosmith, AC/DC, Pink Floyd, The Who, Los Beatles, Led Zeppelin, Kiss, Queen, Elvis y seguiría contando (En realidad no recuerdo más, pero queda bien hacerse el interesting). Madre mía, eso sí que era MÚSICA. Parieron canciones que siguen y seguirán estando de moda. Sí, se drogaban como cosacos, pero..........Mi más sincero pésame a Justin Bieber, Selena Gómez, Jennifer López, Lady Gaga o Don Omar. Vuestras canciones serán olvidadas antes de terminar este artículo. Menos mal que, al menos, tenemos a Coldplay.
Por otro lado: las mujeres. Siempre que hablo con amigas de mi madre o cualquier fémina de aquella generación me ponen de guapo para arriba "Qué buen partido eres" "Qué tonta mi hija de salir con ese pelagaitas" "Debes de ligar sin parar" ¡¡Qué no hubiese hecho yo en esos años con el buen gusto que tenían!! Quizás nada, vete a saber...Al menos la que decía te quiero lo decía de verdad y las parejas duraban años, no días. Algunas incluso duran menos que un trabajo. Ahora se dice te quiero hasta al que revisa los extintores, sólo hay que echar un vistazo a Tuenti. La Real Academia debería inventar otro término para designar al amor, este ya está obsoleto.